sábado, 11 de diciembre de 2010

Capítulo 7: Sustos y reuestas.

Me levanté, y de repente, me acordé de que había quedado en la playa con Marc y algunos amigos más, me visto rápidamente y bajo corriendo por las escaleras, esperando que papá no hubiera hecho tortitas, porque tardo un montón comiendo, quiero tomarme mis cereales de siempre, tardo poco y salgo pitando. Porras, mi hermana se ha levantado antes que yo y será ella la que me grite que llegamos tarde, y a mí me hubiera gustado haber sido yo el que le gritaba.
-Buenos días- dije al llegar a la cocina, lo bueno era que  hacía poco que Celia había llegado hace poco, así que si me daba prisa estaría listo a la vez que ella, estaba pensando en Andrea, llevaba desde el otro día pensando en ella, y sigo sin saber por qué me gusta y no paro de pensar en ella, fue mirarla…, solo una mirada me ha hecho pensar en ella…, no sé por qué.
Bueno, eso daba igual, a menos en ese momento… desayuné, cogí al tabla, la metí en su funda, me la puse en el hombro, llamé a Celia para irnos y nos montamos en la bici, pasé por delante de su casa, la vi, llevaba un bañador azul marino y un pareo de flores, me pareció que había dado la vuelta cuando ha visto que miraba. No sé por qué, pero si me enterara de que yo le gusto a ella, me sentiría en el cielo. Sería un recuerdo de algo, a lo mejor es que me metí dentro de ella cuando me dedicó esa preciosa sonrisa, que no podía olvidar, la verdad es que no sé, pero no me la puedo quitar de la cabeza, intenté ir a lo que tenía que ir, porque pensaba que me iba a chocar con el poste más cercano, y no quería que le volvieran a poner una escayola a Celia, aunque a mí tampoco me apasionan las caídas y todo eso.
Se me hizo un viaje largo para ser dos manzanas, pensando en mis cosas, pero por fin llegamos, playa dulce playa, no venía desde el fin de semana pasado, mi hermana se fue con sus amigos y yo con los míos, los saludé y nos metimos al agua. Yo llevaba haciendo surf desde que tengo siete años, mi padre me enseñó, pero entonces mi madre y él se divorciaron y seguí yo practicando por mi cuenta, gracias a eso y a la escuela conocía a mis colegas, le debo mucho al surf. A demás, el verano era la mejor época para practicarlo, se levantan las olas y se hacen las mejores acrobacias. Pensar en lo de la playa me hizo despejar un poco del tema de Andrea, pero, entonces, la vi sentarse en una tumbona, y eso me hizo pensar que pasaría si le pedía salir. Iba con un chico, un poquito mayor que ella unos cuatro años, rubio, con los ojos azules, cuando entró en el agua Andrea se tapó los ojos con las manos, abrió un poco uno de los huecos para ver lo que pasaba, aunque no parecía que tuviera ganas de verlo, y llevaba razones para hacerlo, el tipo ese no tenía ni idea no aguantó ni dos segundos, pero la pinta de la caída no era muy  buena, me tiré al agua y fui nadando hacia él me desaté del tobillo la cuerda de la tabla y me la agarró Marc, que estaba atento de todo lo que pasaba, bueno, él y toda la playa. Lo cogí y lo saqué como pude, cuatro años más suponía unos cuantos kilitos más que lo míos.
Salí del agua, Andrea había ido corriendo hacia la orilla, estaba temblando, parecía que se iba a desmayar.
-¡Madre mía! ¿Está bien?
-Bueno, lo único que sé es que está inconsciente, porque todavía respira- puse las manos encima de sus costillas, hice fuerza y empujé.
“Por dios, que no le tenga que hacer el boca a boca”, pensé mientras hacía esa maniobra, pero, gracias a Dios, escupió el agua que tenía dentro de los pulmones.
-¡Javier!-la amiga de Andrea, Malena, estaba a su lado, con la boca abierta, Andrea se tiró hacia él y le dio un abrazo- ¿Estás bien?
-Sí, pero ya sé lo que siente un huevo pasado por agua.
-Mira que eres, vaya por Dios, toma, la toalla- se acercó hacia mí-. Oye, gracias por haberlo salvado.
- Bueno, para eso están…, digo, te debía una. No sabía mucho surf tu …  
-Hermano. Desgraciadamente mi hermano.
-Sí, yo sé lo que se siente- estuvimos hablando un rato, de un tema llegamos a otro…, teníamos muchas cosas en común, y en ese momento no era tan vergonzosa como antes, a demás, me he enterado de que es su hermano, bueno, hemos dado un paso más para delante, íbamos juntos a nuestras casas. Aprovechando que vivíamos cerca, sentía algo por Andrea que nunca había sentido por nadie, algo profundo, algo que no se podía explicar, éramos muy amigos, pero yo a ella la quería. Parecerá una cursilería, pero es verdad. Una tarde quedamos para dar una vuelta por el barrio. Nos lo pasamos muy bien, hasta que dijo un comentario que hizo que me decidiera para decir lo que sentía.
-Oye, no creo que nadie hubiera sido amigo mío en todo el tiempo que llevo a ti. A demás, gracias a tu compañía me olvido durante un rato de algunas cosas…
-Yo también tengo que decirte una cosa. Mira, pues, desde que somos amigos- no iba a decir “Desde que me sonreíste”, pues porque no- me he dado cuenta de que tenemos muchas cosas en común, y que nos llevamos muy bien, y bueno, es que no sé cómo decirlo, pero, haber, te, lo siento, es que, nunca me he declarado.
-¿Qué, estás diciendo que m-me q-quieres?- se quedó pasmada.
-Bueno, sí, lo siento si te he hecho incomodar, porque nunca había hecho esto.
-¿No, y Ángela?
-Bueno, eso, en realidad, lo decidió ella. Bueno, ¿cuál es tu respuesta? No necesitas decirlo ahora, no quiero presionarte.
-No me estás presionando, mi respuesta es sí.
-¿En serio?
-¿No te lo crees?- me dio un beso en la mejilla y se fue, dijo que tenía que hacer la cena. Yo también me fui a mi casa, cuando estaba en mi cuarto me acordé de que tenía un trabajo de sociales y  me puse a hacerlo mientras que mi padre preparaba la cena, y estuve hasta las doce de la noche haciendo el maldito trabajo.
Siempre íbamos junto a clase, en esos momentos me preguntaba si todo lo que pasó desde que ella llegó fue casualidad o el destino o algo parecido.
No todos los días parecía muy contenta, pero siempre que podía me dedicaba una sonrisa, y yo se lo devolvía.
Puede que algunas de las cosas que diga parezcan muy cursis, pero es la verdad, sus ojos verdes destacaban entre las demás personas (muchas veces eran chicos los que la veían destacar, y eso me  hacía ponerme un poco celoso).
Pasó un poco el tiempo, y ya llevábamos una semana saliendo, el día que cumplimos la semana, dimos un paseo por la playa en la mañana temprano, por la tarde estaba yo con el ordenador, conectado al msn y todo eso, cuando me sonó el móvil.
-¿Diga?
-¿David? Soy Malena- era la mejor amiga de Andrea, me dijo que eran como hermanas. Le temblaba la voz, y parecía sollozar.
-Ah. Hola, Malena, ¿qué pasa?
-Andrea ha desaparecido.         

3 comentarios:

tres de tres dijo...

O.o ay pobreeees, ahora q todo va bien va y desaparece andrea
q le habra pasado!!! no me dejes con esta intriga!! xD espero q escribas pronto porq me as dejao... xD
un besoooo ;)

Carmen dijo...

ola!! solo kiero deciros k a partir de aora no todo va a ser romanticismo,k pork kiero k la novela sea mas completa
bssssss (L) =) =P

Estela dijo...

Hoola!:D
Me he leído todos los capítulos del tirón, me ha gustado bastante, espero que continues, muchísimo ánimo!!
Me quedo como seguidora, cuando tengas botón de afiliación avísame y te afilio en mi blog vale? Muuuuuuuuak!

E.