lunes, 29 de noviembre de 2010

Premio!!!

Hola!!! Bueno hace tiempo que empecé el blog, y gracias a ello conocí otros blogs, y, entre ellos, conocí el de Marta.
Bueno, tiene un montón de seguifdores, y no me extraña, porque es buenisimo!
Y yo quiero darle este premio:
Porque se lo merece, ya que su historia es genial y tiene enganchada a un monton de personas, entre  ellas yo. Ademas, es super maja y me cae muy bien.
Bueno, felicidades wapa, y sigue asi.
Besitossss!!!! (K) (L)

domingo, 28 de noviembre de 2010

Capitulo 5: La primera sonrisa.

Capítulo 5: La primera sonrisa.

La carta me dejó paralizado, era muy triste. Una persona que pierde a su madre lo debe pasar muy mal, como estaría yo si se  hubiera muerto mi madre, esas serán sus razones para quedarse siempre seria.
Pero no creo que yo pueda hacer nada, excepto ser un  poco más simpático.
Me subí a la bicicleta con la carta en el bolsillo, tenía que devolvérsela, aunque si se daba cuenta de que la había leído, se iba a enfadar bastante, así que vería como me las apañaba.
Toc, toc, sonó en la puerta de su “casa”. Abrió, era ella.
-Hola- saludé.
-Hola, ¿qué quieres?-respondió ella con cara extrañada.
-Se te calló esto en la biblioteca- se quedó, ahí, quieta, abriendo los ojos mucho, con una cara de: “¿Y si lo ha leído?” No le iba a decir nada porque no, además, es que si le decía algo se iba a tomar tal cabreo que no me iba a hablar menos que antes, que  era casi nada, quería ser amable, ya que no me gusta herir a la gente emocionalmente, y lo de Ángela no cuenta, pues vete a saber si se siente dañada o no, a ella todo le da un poco igual, es un espíritu libre, seguramente se ha olvidado ya de mí.
Pero vamos, me da igual, si se ha olvidado alguien de Ángela ese soy yo.
-Eh, ¿la has leído?- tenía que mentir, ¿cómo iba a reaccionar si le decía que lo había leído?
-No, no he leído nada.
-Está bien- dijo ella con cara desconfiada, no me extraña, yo tampoco me hubiera creído del todo que alguien no ha leído una carta que se me ha caído en un sitio público.
-Adiós- me despedí.
-Hasta mañana- hizo una sonrisa, algo que no le había visto desde que había llegado, la pregunta era, ¿por qué me sonreía a mí? Gran duda que tendré.
Era por la noche, estaba en la canasta que había en el patio de mi casa, me sentía raro, seguía pensando en eso, quería quitármelo de la cabeza, pero no podía, quería saber por qué, ¿es que de repente le caigo bien? ¿O ha sido por amabilidad? ¿Por qué tengo  que ser tan curioso? ¿Por qué me preocupo tanto por tal idiotez que me lleva la cabeza llena? Todavía recordaba eso, y cada vez que lo recordaba me daban más ganas de saber por qué lo ha hecho, y no sabía por qué. A demás, no iba a ir a su casa para decirle: “Oye, ¿por qué me has sonreído?” No, no iba a hacer eso. Parezco un tonto aquí hablando de una chica a la que no conozco casi nada, esto nunca me había pasado, es una verdadera t-o-n-t-e-r-í-a, para aclararlo más.
-¡Hijo, la cena está lista!- estaba en otra cosa, y me pegué un susto enorme.
-Ya voy papá.- estuve toda la cena pensando en eso, y aunque quisiera no podía.
-Hijo, David…, ¿estás ahí?
-Tierra llamando a David- bromeó mi hermana Celia.
-¡Qué! ¿Qué pasa?
-Sólo te queríamos preguntarte qué tal te ha ido el trabajo.
-Ah, sí, muy bien, very good, trés bien, molto bene. Hemos escrito sobre…, no me acuerdo de su nombre…, la que escribió Orgullo y prejuicio.
-Jane Austen- completó mi hermana.
-Sí, esa, no me acordaba.
-Veo que estás en tu mundo- mi padre sacó esa conclusión.
-Sí, bueno, será por los nervios de entregar el trabajo y saber la nota pronto. Tengo sueño, me voy a la cama.
Estaba todavía pensando en eso, cuando entró mi hermana, era raro, la mayoría de las veces le daba asco entrar en mi cuarto ya que todo había sido tocado por mí.
-Es esa chica, ¿verdad?
-¿Qué? ¿P-por qué lo dices?- ¿cómo lo sabía?
-Porque te conozco desde hace diez años y nunca has vuelto tan raro de un trabajo que tienes que hacer con una chica, ni siquiera cuando te gustaba Ángela. A demás, soy tu hermana, si te gusta Andrea me enteraré tarde, o temprano.
-Vale, llevas razón, pero no me gusta, no, para nada.
-Venga David, aunque sea tres años menor que tú no soy tonta, y si sigues quedándote embobado cada vez que piensas en ella, ¿qué va a pensar de ti?
-Pero es que Celia, yo no creo que me guste, solo estoy pensando en ella, desde que…, ¡ay  madre, me gusta Andrea!- no me lo podía creer, era lo menos que me esperaba, ¿y por qué me gusta? No lo pillo, por una vez entiendo a mi madre, esto de la adolescencia, es una verdadera lata.
Es que porque sonría a una persona no le tiene que gustar otra, será por algo más, pero no caía en qué...
-Bueno, me voy a dormir- dijo Celia-, hasta mañana, y no seas tan idiota.
-Buenas noches.
Dormí más o menos bien, y gracias al haber encontrado la solución a lo de Andrea, me sentía más tranquilo, y, ya no pensaba en ello, aunque algunas veces, me venía a la cabeza, pero no era tanto.
A la mañana siguiente, me desperté con ganas de llevar mi vida normal, sin pensar en eso, ya que era muy poco normal, y nadie se esperaba que a mí me gustara esa chica, ni si quiera me lo esperaba yo, pero eso daba igual, lo que importaba era lo que iba a hacer al respecto…

viernes, 19 de noviembre de 2010

Mis blogs favoritos.

Hola!!! Os voy a recomendar unos blogs que me parecen muy buenos:
http://www.enganchateamarta.blogspot.com/ de Marta, muy bueno.
http://www.siempredetumano-loureda.blogspot.com/ de Loureda, tambien es muy bueno.
http://www.frikifrikibua.blogspot.com/ de Andrea, tiene muchas cosas. esos son los blogs que por ahora recomiendo, espero conocer mas, adios!!!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Capitulo 4: Papá.

               Capítulo 4: Papá.             

-Hola mamá ya estamos aquí.
-Hola chicos- apareció mi padre por la puerta del salón, los dos corrimos a abrazarlo, no lo habíamos visto desde hace tiempo-, ¿qué tal estáis?
-Muy bien -respondí yo.
- Pues yo estoy escayolada- continuó mi hermana.
-Bueno, a vuestra madre le ha surgido  un viaje y me ha llamado para que me quede a cuidaros unos días. La cena estará dentro de un rato.
-Vale, yo me subo a mi cuarto mientras.
 Encendí mi ordenador y me conecté al Messenger estaba Andrés, un amigo del campamento de baloncesto.
Yo: Hola.
Andrés: ¿Qué tal?
Yo: Bueno, aquí, aguantando.
Andrés: ¿Qué pasa?
Yo: ¿Te acuerdas de Ángela, la chica que te hablé?
Andrés: Sí, ¿por?
Yo: me dijiste que no aguantaría mucho, y llevabas razón.
Andrés: Según la descripción que me diste, deduje que era bastante insoportable.
Yo: Ya lo sé, fui muy tonto.
Andrés: Lo has sido siempre, J, no, es broma, has hecho lo correcto.
Yo: Bueno, ¿y tú que te cuentas?
Al escribir eso sonó un pito y se abrió una ventana, puf, Ángela había iniciado sesión.
Yo: Un momento, que es que esta chica no se rinde.
Andrés: Ok.
Ángela: Hola cari, ¿qué tal?
Yo: Déjame en paz, de verdad, Ángela.
Ángela: Mira, yo hago lo que me da la gana y tú no me vas a mandar, si quiero darte la lata, te la daré, y ya está.
Yo: A ver, ¿no tenías muchos pretendientes? Pues conéctate con ellos, y pasas de mí, ¿te parece una buena idea? A mí sí.
Ángela: Nunca te habías atrevido a hablarme así, ¿pero qué te pasa?
Yo: Otra vez, que he cambiado.
Ángela: Bueno, ¿quedamos mañana?
Yo: Creo… que no.
Cerré el ordenador y oí a mi hermana que me gritaba diciendo que la comida estaba lista, ojalá se hubiera roto las cuerdas cervicales y no la muñeca. Bajé las escaleras.
-Bueno chicos, ¿qué tal en el cole?
- Yo tengo un trabajo de Literatura, es gran parte de la media final.
-Pues yo sigo con una media perfecta, no como mi patético hermano, se dice que los hermanos mayores son los mejores ejemplos, y parece que el ejemplo soy yo- algunas veces que no la soporto, pero, hay que aguantar.
-Pues que sepas que me ha tocado con una empollona- sin ofender a nadie, pero     es que, después de lo que había dicho Celia, las palabras me salían sin pensarlo- y vamos a  sacar un diez bien grande.
-O te verá tan insoportable, que renunciará a sacar buenas notas para salir corriendo.
-Chicos, parad, no sé cómo, vuestra madre puede aguantar esto todos los días- después de eso nos callamos durante toda la comida.
-Papá, hoy me tienes que llevar al conservatorio- doña perfecta seguía con sus perfecciones, resulta que había entrado a ese conservatorio de bale con una beca, y todo el mundo estaba orgulloso de ella.
-Está bien. ¿Y tú, David?
-Yo voy a la biblioteca, para lo del trabajo.
-Bueno, vale- se podía decir que mis padres, cuando estaban casados, no tenían as mismas ideas, pero, cuando se ven por cualquier cosa, como un partido mío o una actuación de Celia, se llevan bien, no sé, será  por dar ejemplo.
-Papá, la comida está muy rica- le dije yo adelantándome a Celia, a la que vi abriendo la boca un segundo después de que yo pronunciara la frase.
-Yo pienso lo mismo- es que sin hacer la pelota Celia no era ella.
_ Papá, yo ya he terminado, me voy a hacer los deberes.
-Bueno, vuelve de la biblioteca a las ocho y media o antes.
-Vale.
Los deberes eran muy fáciles, así que terminé pronto, después me puse a jugar a la PSP, desde el cuarto de mi hermana se oía su serie favorita Patito Feo, todas sus amigas estaban enganchadas, yo no era mucho de televisión, pero no me veo viendo la serie esta, la verdad.
-¡Papá, me voy a la biblioteca! ¡Adiós!
-Hasta luego.
Salí al jardín y cogí la bici. Me metí las llaves y el móvil y salí, me esperaba un largo trabajo. Me monté en mi bicicleta.  La biblioteca estaba a dos manzanas, así que cuando iba, iba en bici. Cuando llegué la até en una barra cercana a la puerta. Dentro ya del recinto, vi la mesa donde estaba sentada. Me dirige hacia allí.
Andrea estaba escribiendo algo y lo tapaba con un libro.
-Hola- dije yo, cuando se dio cuenta cerró el libro con fuerza, extraño, pero me daba cosa preguntar.
-Ah, hola-respondió ella.  
-Bueno, ¿sobre qué vamos a escribir?
- Yo pensaba que podríamos hablar sobre Jane Austen, fue  una gran escritora, Orgullo y prejuicio es uno de mis libros favoritos.
-Vale- respondí yo, la verdad es que me importaba poco de quien habláramos, con tal de sacar buenas notas…
Valla rollo que echó, yo solo asentía sonriente, a ver si calaba.
-Ya hemos terminado, adiós.
-Adiós, me levanté un poco atontado, porque aunque por fuera esta asintiendo, por dentro estaba dormido, al salir, a Andrea se le había caído un papel.
-¡Se te ha caído esto!- demasiado tarde, ya se había ido, y yo, con una curiosidad enorme, lo abrí. Era como una carta.
Querida mamá:
Te echo de menos, ya no te veo, ya no te siento cerca, como antes, ya no me das un beso cada noche, ya no se oyen tus zapatos cuando es la hora de volver a casa, ya no me das los buenos días, te has ido, de todas las vidas de la gente que te quería, ya no te tengo a mi lado, ya nadie me llama como me llamabas tú, y aunque lo hicieran nunca oiré una voz tan dulce como la tuya, te he  perdido. Puede que me olvides, pero te juro, con toda mi alma, que yo nunca lo haré, tengo tu foto debajo de la almohada, porque tú eres mi amuleto de la suerte.
Todo el mundo que te veía se  sorprendía de tu gran belleza, después de salieras de mi cuarto, se quedaba ese olor a rosas que dejabas por dondequiera que pasaras. Y te digo esto porque te quiero, y todos te echamos de menos. Esta es la carta más difícil de mi vida, la hago con las lágrimas en los ojos. Contigo, se han ido todas las ganas de vivir, tus caricias, tus besos, tus abrazos, se ha ido todo eso.
Me duele el corazón desde el momento de que me enteré que te fuiste, pensaba que ni si quiera la muerte nos separaría….
No puedo escribir nada más porque cada vez que pienso en ti, me dan ganas de morir para estar a tu lado.
Te quiero, y mucho:
                                                Andrea.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Capítulo 3: El trabajo.

Después de una tarde y una noche larga, llegó la mañana, como todos los días, me peleo con mi hermana para entrar al baño, nuestra madre nos grita- esta vez más a mí porque lleva una escayola-, y luego, a desayunar cereales con leche, y zumo, por último.
Luego, pues llevé a mi hermana y de camino al instituto me encontré a mi amigo Marc.
-Hola Marc.
-Hola, ¿te llamó Ángela?
-No, ¿por?
-Porque he oído hablar por teléfono a mí hermana con Ángela- Marc tenía una hermana melliza, Marina, era de las “populares”, es decir, una de las amigas de Ángela-, y ella le decía que había apostado con otra de las del grupillo, que volvía a salir contigo en menos de un mes.
-Será…
-¿Flipada?
-No, ingenua. Después de lo que ha hecho se piensa que yo voy a volverá salir con ella, anda y que le den.
-Tío, hoy Ramírez nos pone el trabajo de la nota final de Literatura.
-Qué lata…, ya veo un gran cero en el papel, no se me da nada bien la literatura.
-Me han comentado que este año va a ser por parejas.
-Pues espero que me toque con alguien que sepa algo de esto.
-Sí tú y todo el mundo que no está espabilado en esto…-habíamos entrado ya en el recinto, y poco después sonó el timbre.
-Buenos días chicos.
-Buenos días señorita Ramírez.
-Bueno, como sabéis hoy os mando el trabajo de literatura. Pero este año va a ser por parejas- ya nos vio con la cara de tu vas conmigo y yo contigo-, pero antes de que digáis nada, que sepáis que yo soy la que elige las parejas, y vuestra pareja es la persona que tenéis al lado.
Lo que me faltaba, tener que quedar con Andrea.
-Bueno y ahora, volvemos a la clase. López, los géneros literarios.
- El género lírico, el dramático y el narrativo.
-Perfecto. Sánchez,  los elementos del texto teatral- ese era yo.
-Emm… pues… son… esto…
-López, ayúdale.
-Son las acotaciones, los actos y escenas y los personajes- bueno, al menos me había tocado con alguien que entendía de esto, después de eso preguntó y seguimos con la nueva lección, y luego, cambio de clase. Andrea se acercó hacia la puerta, donde estaba yo.
-Oye, quedamos esta tarde en la biblioteca.
-Está  bien, ¿a las seis?
-Vale, a las seis- ahora a mí me tocaba gimnasia y vi a Andrea entrar en clase de sociales, jolín todo sobresalientes, yo solo sacaba sobresalientes en gimnasia, bueno en eso y en dibujo, era fácil.
Estaba deseando que este día acabara para que mañana fuera un divertido y  sin chicas sábado- lo que pasó después no interesa contarlo, la verdad, solo deberes, más preguntas, y bla, bla, bla…
Como siempre, de camino a la escuela de mi hermana, Marc y yo coincidíamos.
-¡Tío, qué potra!
-¿Por?
-¿No te acuerdas que Ramírez leyó en voz alta el expediente de Andrea? Todo sobresalientes. Fijo que sacáis un diez.
-Saca ella, porque por mi parte, nada de nada.
-¿Vas a ir a la playa este finde?- vivíamos en un pueblo costero, y tenía la playa a una manzana, y los fines de semana,  la playa se llenaba de  adolescentes hartos de los deberes.
-Sí.
-Carlos se ha comprado el nuevo modelo de tabla de surf.
-¡Dios! Así va a presumir, y va a aprovechar las olas a lo grande- haría unos años me puse a ahorrar para comprarme una tabla de surf, y la que me compré es buena, pero no tanto como la que se ha comprado Carlos. Es un niño rico que siempre consigue lo que quiere. Se cree guay, pero la gente solo le hace caso por su dinero, no por él mismo.
-Ahí está tu parada- me señaló el colegio de mi hermana-, bueno, adiós.
-Hasta luego.
-Llegas tarde- dijo mi hermana como si me hubiera retrasado a un congreso de ejecutivos.
-Mil perdones mi señora- le contesté haciendo una reverencia.
-¿Desde cuándo eres tan... cómico?
-Desde que cambié.
-¿Vas a pasar de Superbobo a Hipertonto?
-¡Pero qué maja que es! – le cogí un moflete y se lo apreté lo más fuerte que pude.
-¡Ay, para, que me haces daño!
-Es lo que intentaba. Vamos a casa.