miércoles, 6 de octubre de 2010

Mi libro

LA MAGIA DE APRENDER.
                                                Capítulo 1
Si alguna vez me preguntaran qué es lo que más me fastidia de una persona, no tardaría mucho en responder: la perfección. Yo siempre he pensado que si todas las personas fueran perfectas, el mundo sería aburrido.
 Ya hacía dos días que había llegado al parque de caravanas una caravana, y nadie que yo hubiera visto había salido del lugar.
 -David, dice mamá que el desayuno está listo, y no quiere que llegues tarde otra vez.
 -Celia, déjame en paz de una vez.
 -Ya estás otra vez mirando embobado por la ventana, por cierto, ¿es esa chica la que llevas espiando todo este tiempo?
 -¿Qué? ¿Chica? ¿Yo? ¿Espiando?
 -Sí, mira, está ahí- bajando de la caravana había una chica, con el pelo rubio y bastante largo, y sus ojos eran verdes. Estaba tendiendo le ropa. Tenía puesto unos vaqueros, una sudadera y unas zapatillas deportivas-, es guapa, ¿es que te gusta?
 -¡Vete de aquí ahora mismo y deja de fastidiar, plasta!- aunque llevaba razón, si que era algo guapa.
-¡David, Celia, bajad aquí ahora mismo y dejad de pelearos antes de que os castigue toda la tarde sin salir!- comprendía que mi madre estuviera harta de que Celia, mi hermana de diez años, y yo, nos peleáramos siempre, pero es que era una cría insoportable.
Bueno, el caso es que mi hermana y yo bajamos rápidamente, aunque cuando bajamos mi madre ya estaba de los nervios, entre que hace ya unos años que mi padre y mi madre se divorciaron, y ahora que mi madre estaba estudian- do para las oposiciones, y además tiene que reñirnos con cada pelea que tenemos, que la mayoría las empezaba Celia, por cierto.
-Vamos, desayunad rápido que vais a llegar tarde otra vez- en realidad, el que llegaba tarde era yo, porque el colegio estaban de camino al instituto, pero entre que la dejaba y todo llegaba tarde algunas veces, desayunamos los dos bastante rápido.
-Bueno mamá, ya nos vamos.
-Sí, y yo como delegada de clase- dijo pavoneándose Celia delante de mi madre, como siempre-, tengo que dar ejemplo llegando puntual.
-Ya, que sí, venga, vamos Celia.
Por fin habíamos salido, volvimos a ver a la chica, esta vez parecía camino del instituto, tendría unos catorce años, como yo.
-¡David! ¿No te puedes dar un poquito más de prisa? Puede que tu no, pero yo tengo vida social y una reputación- la chica miró para atrás, le hubiera dicho cuatro cosas bien dichas a Celia, pero no quería parecer que maltrata- ba a mi hermana pequeña.
-Mira, tengo tanta vida social como tú, o más, y ahora, calla y anda- por fin, después de un largo camino, dejé a mi hermana y llegué al instituto.
-¡David, tío! Por fin llegas. ¿Quién es esa?- preguntó mi amigo Javier.
-Ni idea.
-Ah, te estaba buscando Ángela- Ángela es mi novia, todo el mundo dice que encajamos bien. Además, Ángela es la chica más popular del instituto, y, bueno, se puede decir que yo también soy popular, por eso y por otras cosas encajamos bien. Ángela venía por el pasillo.
-¡Hola David! Esto…, ah, sí, hola Javier.
-Ángela, ¿sabes quién es esa chica?- señalé a la chica.
-Ah, me ha contado la hija del director que es Andrea López, pero tiene una pinta de pardilla…- de repente, sonó la sirena-, David, cariño, ¿vamos?
-Sí, venga vamos.
-Buenos días chicos, esta es Andrea, una compañera nueva. Bueno, Andrea, siéntate al lado de David. Mmm, ¡qué buen curriculum! Todo sobresalientes…
 Bueno, empezaba un día incomodo, en su cara se veía que me recordaba de algo, y eso de que mi hermana cuatro años más pequeña que yo me dijera que no tengo vida social.
 Por fin, se acabó un día de instituto bastante raro, pero ahora tenía que ir a recoger a la enana, que me iba a dejar en ridículo. Llegué a su colegio.
-Hola  bobo- dijo mi hermana.
-Yo también te quiero Celia.
-Vamos merluzo.
-Mira, mamá está hoy muy ocupada, y no quiero darle la lata con las peleas tontas, así que, ¿una tregua cuando lleguemos a casa?- sin darme cuenta, la nueva estaba escuchando.
-Venga, vale.
-Cuando te diga ya, cruzas, ¿está claro?
-Sí.
-Ya- yo crucé hasta el final, pero luego me di cuenta de que mi hermana se había quedado bastante atrás-, vamos Celia.
-¡Qué guay! Un billete- se acercaba un coche.
-¡Celia, cuidado!
-¡Ahhhhhhh!- de repente, Andrea, se tiró corriendo hacia la carretera, agarró a Celia y saltó de lado hacia la acera no me extrañó nada que hubieran caído mal, porque cayeron mal, sobre todo Celia, que intentó parar la caída con la mano. Salió el conductor del coche.
-¡Lo siento! ¿Estás bien?
-No ha sido culpa suya- dijo Celia-, ¡ay! Mi muñeca.
-Oye, Andrea- quería agradecerle lo de haber salvado a mi hermana de una muerte segura, y además, con lo flacucha que estaba mi hermana, lo de muerte segura iba en serio-, gracias por haber salvado a mi hermana.
- De nada- su voz indicaba que estaba bastante nerviosa-, eh, me tengo que ir.
Salió corriendo en cuanto pudo.
-Celia, vamos a casa. Madre mía, justo cosas como estas quería evitar hoy, justo hoy, pero no, mi vida tenía que ser así.
-Vamos ya a casa antes de que acabes pegándote mamporros a ti mismo.

2 comentarios:

Carmen dijo...

hola chicos por favor, comentad, m interesa un montón vuestra opinión, si os gusta decídmelo, estoy preparando el segundo capítulo, y espero que os guste.

Marta dijo...

hola!!
mi opinion esque esta bastante bien!!
un consejo, mejor que no los escribas tan largos, ya que la gente ve mucho texto y no empieza a leer! por lo demas todo genial!!
besitos :D